La primera parte de una saga destinada al éxito en las taquillas es una obra interesante aunque incompleta, que no termina de explotar sus posibilidades. Es una historia cruel, basada en un país en una época futura indeterminada. El gobierno del país -Capitolio- castiga a los doce distritos, todos empobrecidos, en los que se divide la nación por una rebelión ocurrida hace años. Ese castigos son los juegos del hambre, un dantesco espectáculo televisivo en el que participan un chico y una chica (de entre 12 y 18 años) de cada distrito seleccionados al azar. Deben matarse entre ellos hasta que solo quede un superviviente. Una despiadada trama basada en el libro de Suzanne Collins que de inicio descarta a los más sensibles, cosa que no se ha visto reflejada en sus impresionantes cifras de taquilla, sobre todo en Estados Unidos, y a los que rechazan la ciencia ficción.
Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence) es una chica del distrito doce, el más pobre de todos, que se presenta voluntaria cuando en el sorteo aparece el nombre de su hermana pequeña. Peeta Mellark (Josh Hutcherson) es el chico designado del mismo distrito y que está secretamente enamorado de Katniss, a la que a su vez le gusta Gale (Liam Hemsworth), que apenas aparece en escena pero tendrá protagonismo en las siguientes peliculas. Un triángulo amoroso que le ha hecho ser comparada con Crepúsculo, con la que poco más tiene que ver.
Esta historia tan compleja es presentada en la película con demasiada lentitud. Hasta que empiezan los juegos del hambre el filme es aburrido y enredado pese al buen hacer de los actores, sobre todo de Jennifer Lawrence, cuya interpretación sostiene a la pelicula. Con la llegada a la lujosa capital adquiere más consistencia, aunque los ridículos vestidos ¿futuristas? de los ciudadanos no ayuda. La tensión y la acción que se le presupone al guión se inician con los juegos del hambre, pese a que siguen presentes escenas ridículas como el disfraz de piedra de Peeta y otras muy poco conseguidas o mal explicadas como el incendio o la aparición de los lobos. No ayuda la decisión del director, Gary Ross, de usar en demasiadas ocasiones la técnica de la cámara en mano. La consecuencia es un montaje caótico y desesperante, que provoca dolor de cabeza.
La crítica social, el apartado más interesante, es el que menos se explota. Quizás porque es en la segunda parte en la que se ahonda en esta cuestión. Hay un mensaje muy jugoso a la sociedad actual en lo que a la dependencia de la televisión y de los reality shows se refiere. ¿Hasta qué punto debe satisfacer la televisión la demanda del espectador? Hoy en día gustan el 'edreddoning' y los cotilleos, y la pelicula nos sitúa en un panorama, el de la muerte de 23 menores de 18 años, que nunca se alcanzará, pero no deja de ser un mensaje crítico y bien lanzado. Recuerda al de Wall-E, que diseña un futuro en el que las personas se desplazan sentadas, sin hacer el más mínimo esfuerzo. Katniss y Peeta saben moldear su relación para entregar a los telespectadores lo que quieren. Leyeron correctamente la situación y se aprovecharon de ello para sobrevivir. El previsible aunque emocionante final, y sus posibilidades de mejora, le dan a la pelicula un aprobado justo.

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