lunes, 23 de abril de 2012

Media obra maestra


Pocas películas te dejan con un sabor agridulce tan extremo. 'No es país para viejos' tiene una parte de obra maestra, y otra de desconcierto y aburrimiento. Anton Chigurh, el personaje que borda Javier Bardem, es un asesino que va detrás de un cazador que se encuentra por casualidad con dos millones de dólares. Fue en intercambio entre contrabandistas que se cerró mal. Tanto que no sobrevivió nadie. Todo lo que rodea a Chigurh y a Llewelyn Moss (el cazador), en especial la primera parte de la película, es una maravilla. Todo lo que rodea al sheriff Ed Tom Bell, interpretado por Tommy Lee Jones, es puro tedio. Los hermanos Coen, aunque hayan ganado el Oscar a la mejor película, han perdido una gran oportunidad de completar una obra maestra.

Empiezan por buen camino. Una fotografía maravillosa, un guión y personajes atrayentes, y escenas memorables. En especial las de Chigurh, un asesino sin escrúpulos, capaz de jugarse la vida de un inocente a cara o cruz. Javier Bardem está impecable. Cada vez que sale en pantalla parece imposible que no vaya a matar alguien. La tensión que aporta es lo mejor de la película. Te hipnotiza, te atrae, te hace temblar de miedo. Un Oscar más que merecido. De Moss, interpretado por un sobrio Josh Brolin, destaca su resistencia, su capacidad para huir de las emboscadas, para encontrar caminos cuando parece que lo tiene todo perdido, para improvisar.

El tercer pilar de la película es el que flojea. Flojea tanto que da hasta rabia. Los Coen no consiguen cohesionar al sheriff Bell con los otros dos protagonistas. Su discurso no concuerda con el emocionante silencio que reina en el resto de la película. Es incomprensible, pues además en la novela en la que está basada la película este personaje tiene mucha más relevancia. Y termina de estropear el final con un monólogo que no encaja. Un final ya deteriorado previamente con el desenlace inexplicable, además de muy mal narrado, de Chigurh y Moss. Después de tenerte atrapado en tu butaca durante más de una hora, te levantas con una sensación amarga.

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